Solía creer que la estabilidad significaba tener todo bajo control: agenda llena, cifras cerradas, cero imprevistos. Ahora, con mi hija enferma en brazos a las tres de la madrugada, entiendo que la única certeza real es no saber qué viene después. ¿En qué os habéis equivocado vosotros de forma tan rotunda?