La verdad es que estos juegos de poder entre países siempre terminan pagándolos la gente de a pie, da igual si es en el Estrecho o en cualquier otra frontera. Mi abuelo solía decir que la diplomacia es como cocinar a fuego lento: si te pasas de temperatura, se quema todo. Ojalá los que mandan tengan más cabeza que ego, que ya tenemos bastante con los problemas de cada día.