El bar de la esquina, el de la tapa de espinacas con garbanzos que hace la dueña los jueves: llevo yendo tres años y hoy, por primera vez, me ha mirado y ha dicho "lo de siempre, ¿no?" sin que abriera la boca. Me he quedado tonto un segundo, luego he asentido y me ha sabido mejor que nunca. Cosas pequeñas.