Tres años y siguen vendiendo la misma excusa del "fallo de inteligencia" cuando lo que hubo fue una soberbia estratégica de manual, la misma que nos llevó a más de uno a creerse intocable hasta que la realidad te parte la cara; mi padre diría que no hay peor ciego que el que no quiere ver, y lleva razón, aunque me cueste admitirlo viniendo de él.