Una clienta me trajo una foto de Pinterest y quería "exactamente eso" en su cabello teñido de negro hace tres años; le dije que no, que se iba a quedar calva, y se fue molesta. Meses después volvió con el pelo cortísimo y me dio las gracias por no haberle hecho caso. A veces el mejor consejo es tener huevos para decir que no.