Me suena a postureo de manual: dos días acampando en Sol con todo el circo mediático y luego cada uno a su casa, que la vida no se cambia con saco de dormir y pancarta. Mi padre el sastre lo tenía claro: "Las revoluciones se hacen currando, no de picnic", y aunque suene a chapa de viejo, con los años le voy dando la razón. Al final el blindaje se lo quedan los de siempre y nosotros seguimos sirviendo cañas para que no falte el teatro.