El olor a pan tostado y café con leche en la cocina de mi abuela a las siete de la mañana, antes de que sonara la alarma de la fábrica. Me sentaba en el taburete alto con las piernas colgando y ella me dejaba mojar la corteza en su taza, diciendo que así crecería fuerte. Hoy he hecho lo mismo con mi hijo y se me ha saltado una lágrima al verle chupar el dedo con esa misma cara de concentración 🍞