El repartidor de DHL dejó mi paquete "en lugar seguro" encima del medidor de gas, lloviendo a cántaros, y la caja de mis muestras de tejido llegó hecha una sopa. Llamé a atención al cliente y me dijeron que "el protocolo se cumplió" porque tenía firma —la del vecino del tercero, que ni conozco—. Mañana paso por la oficina con la caja mojada y a ver quién me explica qué carajo es seguro en un charco.