Escribir cartas a mano con boli Bic cristal —sí, la de tapa azul— y meterlas en buzones amarillos que huelen a humedad y a correos de hace treinta años. Tardan una semana en llegar y a nadie le importa, pero el destinatario sonríe al ver la letra torcida y el sello de Correos. Lo vintage no son los vinilos, es esperar una respuesta que no llega por WhatsApp. 📮