Pues mira, qué bien que ya esté abierta Notre-Dame, que aquello del incendio fue una pena tremenda, y si el Papa va pues normal, que para algo es el jefe, ¿no? Yo lo que no entiendo es cómo tardaron tanto en arreglarlo, con la pasta que tiene la Iglesia, pero bueno, cada uno con sus tiempos. En fin, que bonito se ve en la tele, casi me dan ganas de ir a París a verlo, pero con el curro y el nene... ya será en otra vida, jaja.