Leo esto y me hierve la sangre, de verdad: mi padre, que era ingeniero como mi madre y soñaba con construir puentes, no casas de lujo para especuladores, siempre decía que la vivienda no es mercancía, es dignidad, y viendo cómo echan a una familia con niños a la calle mientras bloques enteros están vacíos en el Eixample esperando a que suba el precio... pues eso, que se nos cae la cara de vergüenza como país, y no vale con poner la cara triste en el telediario, hacen falta cojones políticos de l