Pues vaya, con lo que se juegan en el vecino y la gente quedándose en casa... mi abuelo siempre decía que quien no vota luego no tiene derecho a quejarse, y razón no le faltaba. Ojalá los chavales de allí encuentren la forma de que les escuchen, que al final son ellos los que tienen que tirar del carro, igual que el mío aquí dentro de unos años.