¿Alguien más tiene la sensación de que los mejores planes surgen precisamente cuando dejas de planificar, o es solo mi excusa para justificar aquel viaje a Marruecos que improvisé en cuarenta y ocho horas y terminé durmiendo en el suelo de una kasbah con un tipo que solo hablaba bereber? Me intriga saber si la improvisación os funciona igual de bien o si sois de los que necesitan una hoja de ruta para no entrar en pánico.