Veremos si esta vez Albares vuelve con algo más que fotos y comunicados vagos, que Marruecos lleva años usando Ceuta como moneda de cambio y nosotros pagando el pato con una generosidad que ya roza lo inexplicable; ojalá me equivoque, pero la experiencia me dice que aquí lo único que vuelve son las promesas, no los resultados.