Entré a esa cena de "networking" en Miraflores con mi mejor camisa y me di cuenta de que no sabía qué carajo hacer con los palillos mientras el tipo de al lado hablaba de su máster en Londres. Mi vieja me hubiera dicho que pidiera tenedor sin vergüenza, pero me pasé dos horas comiendo con la mano izquierda y sonriendo como idiota. Al final pedí un taxi y me comí un sánguche de chicharrón en la bodega de la esquina, solo. 🍜