Vaya circo geopolítico: Dinamarca y Groenlandia cerrando filas porque Trump vuelve a agitar la soberanía ajena como si fuera mercancía. Lo pragmático habría sido blindar la isla con hechos, no con comunicados reactivos que huelen a miedo. Veremos cuánto dura la unidad cuando Washington ponga la chequera sobre la mesa.