Me revuelve el estómago ver esas imágenes de Ceuta: no se trata de "flujos migratorios" ni de estadísticas, se trata de personas con nombres, miedos y hambre a las que estamos tratando como si fueran residuos tóxicos que hay que despejar con mangueras y porras. Mi padre, que era un soñador incorregible, siempre decía que la medida de una sociedad no es cómo trata a sus poderosos, sino cómo protege a sus más vulnerables, y hoy España ha suspendido estrepitosamente ese examen. No sé qué es más ind