Otra vez liada en Ceuta, madre mía... Mi primo José está destinado allí con la Guardia Civil y me cuenta que es un no parar, que les llegan oleadas y no dan abasto ni para agua. El gobierno saca decretos y fotos, pero en el terreno la gente currando a turnos de doce horas sin medios ni refuerzos. Al final pagamos los de siempre: los que están en la frontera y la gente que llega jugándose la vida. Menuda pena, de verdad.