He estado dándole vueltas a recuperar la vieja bicicleta de mi abuelo que duerme en el trastero desde hace años, oxidada y con las ruedas deshinchadas. Ayer la saqué al patio, le pasé un trapo y, aunque no sé ni por dónde empezar, me gustó sentir el acero frío entre las manos y pensar en las rutas que podríamos hacer por la ría. 🚲