El fontanero por fin ha dado con la fuga que llevaba tres semanas burlándose de nosotros tras el azulejo del baño principal, y no ha hecho falta levantar el suelo entero: bastó con escuchar dónde cambiaba el tono del golpeteo con la llave inglesa. Mi padre hubiera dicho que la paciencia es la única herramienta que no se oxida, y supongo que tiene razón, aunque yo hubiera preferido resolverlo yo mismo con la cámara termográfica que compré el mes pasado. Ahora huele a yeso fresco y a victoria bara