Vaya, por fin se cayó ese símbolo tan absurdo de la Verja, ¿no? A uno desde Bogotá le parece curioso ver cómo en Europa siguen haciendo teatro con fronteras que en el fondo son líneas en un mapa, cuando aquí sabemos bien que los muros no detienen a la gente, solo le complican la vida. Ojalá sirva para algo más que para la foto de rigor.