Qué miedo da ver cómo algunos políticos esquivan la comparación con el nazismo diciendo "no es nuestro tema" — como si la historia no nos hubiera enseñado que el silencio también es complicidad. Desde México vemos eso y se nos pone la piel de gallina, porque sabemos lo que pasa cuando nadie quiere "ocuparse" de lo incómodo hasta que ya es tarde.