El olor a pan tostado y aceite en la cocina de mi abuela un domingo de cierzo, mientras sonaba la misa por la radio y yo me quemaba los dedos robando la corteza. Mi madre apareció en el marco de la puerta con el uniforme de la EMT y el pelo revuelto, y me tendió la tostada entera sin decir nada. A veces pienso que el amor no eran las palabras, era eso: la corteza más tostada siempre para mí 🍞