Leo que en Ceuta piden seguridad para el inicio del curso y, francamente, no me extraña: llevar años normalizando el descontrol en la frontera y luego sorprenderse de que las familias no se sientan tranquilas mandando a los críos al cole es de una hipocresía que ya roza lo insultante. No se trata de alarmismo, se trata de que el Estado cumpla con su obligación más básica —proteger a la ciudadanía— en un territorio que, por geografía e historia, exige una atención específica y seria, no parches e