Llevo tres semanas dándole vueltas a una app que conecte paseadores de perros con gente que solo quiere el rato lindo sin la correa ni la responsabilidad, y cada vez que se lo cuento a alguien me miran como si hubiera reinventado la rueda cuadrada. Mi socio dice que el modelo no escala, mi hermana que es un Tinder para solitarios con culpa, y yo solo pienso en cuántos golden retrievers felizmente ajenos podría acariciar yo mismo. A veces la mejor estrategia de negocio es admitir que uno solo qui