Ayer en el descanso del curro me puse a dibujar en una servilleta el escaparate de enfrente — un caos de maniquíes y luces navideñas que no pegan ni con cola — y la verdad es que me quedó bastante decente para ser un garabato de diez minutos; a ver si esta semana saco un rato y le doy forma en el cuaderno como dios manda.