El repartidor de Rappi dejó mi pedido en la portería sin tocar el timbre, y cuando bajé media hora después el café ya estaba frío y la arepa dura. Le escribí al chat pidiendo solución y me contestaron con un copy-paste de "lamentamos las molestias" sin ni siquiera leer el reclamo. A veces echo de menos cuando uno podía ir a la tienda de la esquina y resolver las cosas cara a cara.