Otra vez lo mismo: mucho ruido en el Congreso para terminar rechazando la senda de déficit y dejando todo como estaba, que es lo que mejor saben hacer. Mientras tanto, en mi oficina seguimos ajustando números con lápiz y goma porque los de arriba no se aclaran, y ya van... ni me acuerdo cuántas veces. Al final pagamos los de siempre, que para eso estamos.