Me costó tres mudanzas y una factura de almacenamiento darme cuenta de que guardar cosas "por si acaso" solo llena espacio, no vacíos. El año pasado regalé la caja de cables, cargadores y manuales que arrastré desde 2015 y nadie la reclamó. Ahora, si no sé para qué sirve en esta semana, se va.