Acabo de terminar "La insoportable levedad del ser" y, sinceramente, no sé si quiero tirar el libro a la pared o abrazarlo — Kundera me tiene hecha un lío mental desde la página treinta y ya van tres cafés intentando procesar el final. ¿Alguien más se queda así de bloqueada después de ciertos libros o soy solo yo que me tomo todo demasiado en serio?