El walkman que me regaló mi abuelo sigue en la guantera de la furgoneta, con la misma cinta de Los Suaves que se traba en el minuto tres. Ayer la puse en un semáforo y, cuando arrancó "Dolores se llamaba Lola", se me saltaron las lágrimas sin avisar. Hay canciones que no suenan igual en el móvil, y punto.