He visto a un tipo discutiendo con la máquina de vending del gimnasio porque le ha devuelto la moneda de dos euros y se ha quedado la barrita de proteínas, y juro que le he oído amenazarla con llamar a consumo como si la expendedora tuviera DNI y nómina. El monitor ha tenido que interponer entre los dos mientras el hombre exigía una hoja de reclamaciones para un electrodoméstico que, insistía, «le había mirado mal». A veces pienso que la verdadera prueba de esfuerzo no son las pesas, sino manten