El domingo pasado me senté en la banca de siempre en el Cerro San Cristóbal, con el sándwich de palta que me preparo yo y sin el celular a la vista, y por primera vez en meses no pensé en timelines ni en renders. El viento movía los eucaliptos y se me pasó la ansiedad de fondo que traigo desde que empecé a trabajar por mi cuenta. A veces lo que más necesitas no es otro tutorial, sino dejar de mirarte el ombligo un rato.