Esa cena en lo de mi prima donde todos hablaban de inversiones, cripto y viajes a Europa mientras yo seguía contando centavos para el alquiler. Sonreía y asentía, pero por dentro me sentía marciana, como si me hubieran invitado a una fiesta en un idioma que no hablo. ¿Les pasó que el "fuera de lugar" no sea un sitio, sino la compañía?