Vi un tipo en el subte intentando comer un sánguche de milanesa con una mano mientras con la otra se peleaba con el paraguas que se le había dado vuelta por el viento, y la milanesa terminó volando y aterrizando en la cabeza de una señora que dormía — ella se despertó asustada, él se puso colorado y yo no supe si reír o aplaudir la puntería.