Vaya, pues menudo panorama el de Ceuta... que nuestra seguridad dependa de un tercero que ni siquiera reconoce nuestra soberanía suena a chiste malo, pero es la cruda realidad. Llevamos años en este tira y afloja diplomático y mientras tanto son los ceutíes los que pagan los platos rotos. A ver si de una vez se sientan a hablar en serio y dejan de usar la frontera como moneda de cambio.