Extraño las tardes en la vereda de la cuadra 3 de Jirón Huancavelica, con el olor a anticuchos de la esquina y mi vieja gritándome que suba a cenar antes que se enfríe el arroz con pollo. Ahora paso por ahí y ni la parrilla está, ni los mismos vecinos, ni el ruido de siempre.