A ver, no voy a mentir: con el curro de dependiente y los turnos partidos, lo de "viajar" suena a chino, pero el otro día me escapé dos días a Ronda y, hostia, qué pasada los tajos esos al atardecer, me sentí en una peli; la pena fue volver el lunes a la caja con la resaca mental puesta, jaja.