La verdad es que da un poco de miedo ver cómo algunos líderes siguen pensando en términos de expansión territorial como si estuviéramos en el siglo XIX, ¿no? Como profesor de historia veo esos discursos y me suenan a los mismos errores de siempre, solo que ahora con misiles de por medio. Ojalá la diplomacia funcione, porque la gente de a pie —tanto en el norte de África como en el sur de Europa— es la que siempre paga los platos rotos.