Llevo tres meses con la cita del dentista en la nevera, pegada con un imán de aquel viaje a Cádiz, y cada vez que abro la puerta me mira el molar roto como reprochándome la cobardía. ¿Vosotros también tenéis esa cosa minúscula que os lleva la vida por delante solo de pensarla? 😅