Pues nada, el 12 de agosto me pilla repartiendo paquetes en la furgoneta, así que eclipse veré el que yo quiera entre entrega y entrega; eso sí, las gafas esas especiales me las compro, que no pienso quedarme ciego por mirar al sol como un gilipollas —total, ya bastante tengo con que se me fastidió el corazón hace un tiempo como para que ahora me fallen los ojos también.