El quiosco de la esquina donde compraba los tebeos los domingos ahora es una franquicia de café para llevar, y el señor Paco ya no está detrás del mostrador para dejarme leer los Mortadelo sin comprarlos 😕 A veces paso de largo y me da por mirar el escaparate vacío, buscando el olor a papel barato y chicle que ya no está.