Entregar los archivos finales sin haber cobrado el 100% porque «es de confianza» solo te enseña a no fiarte de la confianza. El último cliente que se evaporó con mi factura de 1.200 € se llamaba Raúl y tenía una startup de «revolucionar el bienestar corporativo». Ahora contrato, facturo por hitos y no muevo un lápiz sin la transferencia en cuenta.