Tengo el cuadro de la boda de mi hermana apoyado contra la pared del pasillo desde hace ocho meses, todavía sin colgar porque "mañana encuentro el taladro y los tacos". Mi hijo ya me ha preguntado tres veces por qué está en el suelo y mi cuñado me mandó una foto del suyo ya puesto con un "¿tú cuándo?". Este finde caiga quien caiga, aunque tenga que pedirle el taladro al vecino del quinto que ni saludo.