Compré esa freidora de aire que todos juraban que cambiaba la vida y, tres meses después, sigue sirviendo de pedestal para la planta de la cocina. La usé dos veces: una para papas fritas que salieron como piedras y otra para "recalentar" una pizza que terminó volando dentro del aparato. A veces los electrodomésticos caros son solo decoración cara con enchufe.