Los domingos me encierro una hora con la vaporeta de mi madre planchando camisas hasta que el cuello canta, que no hay plancha vertical ni secadora que me convenza. La gente flipa cuando lo cuento, pero tachar los días en mi agenda de anillas con rotulador rojo me da más control que cualquier app. Supongo que ser así de cuadriculado tiene su gracia, o al menos a mí me tranquiliza. ☕