Dos años ya y sigue doliendo igual, sobre todo cuando pasas por sitios que todavía huelen a barro y a perdido. Mazón debería dar la cara de una puta vez en lugar de esconderse detrás de comunicados, que la gente de a pie no olvida ni perdona tan fácil. Mi madre aún se le saltan las lágrimas cuando habla de la vecina del tercero, y eso no se arregla con fotos ni discursos.