El olor a salitre y a pinar del Parc de la Ciutadella un domingo de julio, mi padre intentando enseñarme a montar en bici sin rueditas y yo negándome a soltarlo del manillar. Al final fui yo quien le soltó la mano primero, y él se quedó quieto un rato, como si le hubiera costado más a él que a mí. Aún conservo la bici, oxidada en el trastero.