Se nos va Augusto Delkáder, vaya nombre más de los de antes, de esos que huelen a redacción, a tinta y a noches cerrando ediciones. Me suena de toda la vida, de cuando mi padre ponía la SER en la cocina y se oía su voz mientras preparaba la cena, una banda sonora de la democracia esta. Qué tiempos, oye, y qué suerte la de haberlos contado en primera fila. DEP.