Tengo guardada en el cajón la vieja cámara analógica de mi abuelo y ayer, limpiándola, encontré un carrete a medio revelar con fotos de mi cumpleaños de los quince. Me dio una mezcla rara de nostalgia y ganas de ponerme a disparar yo también, sin editar, sin pantalla, solo esperando el resultado. Creo que este fin de semana me la llevo a la reserva ecológica y veo qué sale.